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Mis predicciones y expectativas del E3 2016

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En menos de una semana vuelve el E3, la feria de videojuegos más importante y, posiblemente, la más decisiva de las compañías de cara a los próximos meses. Reconozco que, al igual que muchos, aún no he superado el “triplete histórico” que presentó Sony al mundo el año pasado en el E3. Son perfectamente lícitas las opiniones que claman aquello de que todo lo mostrado entonces era humo o que tan solo The Last Guardian puede considerarse un exclusivo de la compañía pero, ¿y qué?

Bajo mi punto de vista hay dos E3: el del show, la mercadotecnia exacerbada, el hedonismo desmedido; y el de los juegos a pie de calle, el que tiende la mano a los jugadores con productos tangibles aunque renuncien a la espectacularidad. Ambos modelos pueden y deben convivir, y aunque el tiempo ha demostrado que se puede subsistir sin lanzamientos a corto plazo, no ocurre lo mismo sin ilusiones. Lee el resto de esta entrada

Jugando a… ‘Plantas vs. Zombies: Garden Warfare’

En ComboGamer hemos estrado una sección llamada “Jugando a…” en la que cada redactor expone su opinión sobre aquellos títulos a los que ha estado jugando con el objetivo de darlos a conocer y recomendarlos o no, así como compartir sensaciones y experiencias con el resto. La papeleta de iniciar Jugando a… me ha tocado a mí, y aunque podría hablar de clásicos atemporales que caminan con ambages entre la línea del mito y el culto (ejem, Final Fantasy VII…), lo más sensato es romper una lanza por un juego que escapa del gafapastismo y de los mecanismos jugables que requieren de mucha sesera. Hablo de Plantas vs. Zombies: Garden Warfare, ese juego de plantitas con mala leche y zombis vegetarianos.

Sería absurdo decir que no tengo prejuicios ante determinadas situaciones de mi vida diaria. Yo los tengo y tú también, en mayor o menor medida. Y probablemente frente a la pantalla nos ocurra lo mismo. De la misma forma que yo sería reticente a jugar a productos como Year Walk si de él no tuviera más que las cuatro capturas que lo presentan, habrá personas a las que las palabras Call of Duty o FIFA les produzca urticaria. Y lo siento por ellos profundamente. Entiendo que la fórmula está quemada, que no compensa comprar la nueva entrega de cada año si el contenido que ofrecen es tan limitado, pero también es cierto que como jugador no siempre busco aventuras trascendentales o ideas que inviten a la reflexión más absoluta. Eso sería, francamente, agotador. Por eso mis primeras sensaciones al ver Garden Warfarefueron extrañas. ¿Dónde estaba el frenético tower defense que conocíamos? ¿Por qué convertir un juego inconfundible en algo menos que una copia de títulos que tanto criticamos? Ahí, amigos, estaba mi primer prejuicio del que solo pude librarme pasando por caja en Origins. Lee el resto de esta entrada