Breve análisis de ‘Only Lovers Left Alive’, el manifiesto nihilista de Jim Jarmusch

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Only Lovers Left Alive es un viaje psicodélico que en sus dos horas de metraje nada entre reflexiones filosóficas e inteligentes muestras de humor sarcástico. Jarmusch utiliza la música como hilo conductor para construir su relato, con una mezcla tan ecléctica que aúna la música clásica con el rockabilly, los sonidos de raíz árabe con el rock psicodélico y el blues con el funk. Es un placer escuchar en un mismo discurso narrativo las bellas melodías de Paganini, Danise Lasalle o Yasmine Hamdan de forma tan cohesionada y sin desentonar en ningún momento.

Visualmente impecable, Jarmusch demuestra tener buen gusto y rodearse de expertos. La fotografía del francés Yorick Le Saux resulta hipnótica y fascinante por la forma en la que retrata las dos ciudades en las que transcurre la acción, asociándolas cromáticamente a sus protagonistas. Y es precisamente el marcado contraste de la pareja protagonista su principal arma. Eve (Tilda Winston) vestida siempre de blanco o de colores muy claros es la parte optimista de la pareja, mientras que Adam (Tom Hiddleston) con su indumentaria negra manifiesta su depresiva personalidad.

Only Lovers Left Alive no es una película exigente, aunque sabe recompensar a los espectadores que reconocen las referencias literarias y culturales de sus afilados diálogos. Ninguno se libra de los ácidos comentarios de Jarmusch. Desde el “estúpido y arrogante” Lord Byron hasta aquel Shakespeare que debe su éxito a las obras que el vampiro le escribía.

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Lo esencial en la obra de Jarmusch no es a dónde nos quiere llevar, sino el trayecto en sí mismo. Sin embargo, en su pretensión de convertir un drama nihilista en algo más, pierde ritmo y abusa de pausas narrativas. Los actores rozan un gran nivel interpretativo en sus respectivos papeles, aunque en todo momento se percibe un exceso de contención marcado por las exigencias del guion. Mención especial, eso sí, a Mia Wasikowska y su rol como personaje molesto que supera con creces al pesado cuñado de turno.

En cualquier caso, es motivo de celebración ver cómo la enésima reinvención del universo vampiro sigue aportando elementos al género sin sufrir grandes desgastes. Låt den rätte komma in (Déjame entrar en España) sigue siendo la mejor película de la última década que ha sabido retratar y aportar otro punto de vista al concepto del vampiro moderno. Only Lovers Left Alive recupera de tan magna cinta su atmósfera opresora mediante una Detroit desértica y devastadora en la que solo quedan resquicios de una sociedad corrompida. Es de los pocos aspectos que rescata de la película sueca, aunque tampoco es que lo necesite, pues Jarmusch ha reflejado en su trabajo su propia visión del género, con vampiros demasiado cansados incluso para morder a alguien.

Nota: 80

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Publicado el marzo 11, 2014 en Cine y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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